miércoles, 29 de octubre de 2008

BITÁCORA. 28 de octubre de 2008

No nos pasan más cosas porque no quiere Dios. La tripulante M.L. tuvo dolor de cabeza y , ni corta ni perezosa, se metió en su cuerpo serrano un par de dosis de analgésico a estómago vacío. El servicio sanitario del Nautilus se movilizó y la tuvo en observación (más bien en audición) constante porque, afortunadamente, los únicos efectos secundarios que presentó fue una locuacidad incontrolable.
Al menos extraeremos como conclusión positiva el hecho de que la tripulación se respeta, se mantiene alerta, incluso se preocupan unos por otros. ¿Se puede pedir algo mejor?