lunes, 2 de febrero de 2009

¿...Y este final?

Y entonces los siete nos levantamos llenos de horror y permanecimos de pie temblando, estremecidos, pálidos; porque el tono de la voz de la sombra no era el tono de un sólo ser, sino el de una multitud de seres, y, variando en sus cadencias de una sílaba a otra, penetraba oscuramente en nuestros oídos con los acentos familiares y harto recordados de mil y mil amigos muertos.

Celebrando el nacimiento de un gran narrador vagabundeamos por sus historias y nos paramos en esta. No es el mejor cuento de Edgar A. Poe, pero sí tiene un magnífico final y un título muy sugerente. ¿Adivinas cuál?
Muerto
Fantasmas
Sombra
La voz
Los siete contra Tebas