martes, 30 de junio de 2009

Rompan filas

Los tripulantes del Nautilus se han terminado su formación y han regresado a sus hogares a disfrutar del verano. El próximo curso navegarán en otras expediciones y antes de perderlos definitivamente el capitán quisiera despedirlos como merecen.

De abajo a arriba y de izquierda a derecha
Ana nos ha aportado su alegría sin estridencias (buscad en el diccionario lo que no entendáis) y su buen hacer en el trabajo: limpia, concreta, colaboradora y, por fin a final de curso, constante para conseguir sus objetivos.
Loli sigue siendo un potro salvaje. Es hermoso verla retozar y encabritarse pero es peligroso quedarse demasiado cerca porque no termina de controlar su fuerza. Espero grandes cosas de ella, tiene gestos de raza, pero he de reconocer que se ha resistido a la doma (incluso a la más benévola) y me deja un cierto sabor acre. ¿Será capaz de vencer a su peor enemigo, ella misma? Confío en que sí.
Gina ha cambiado mucho en este curso, ha madurado, tropezó y se ha levantado, y sé que puede seguir así. Ha conseguido que me sienta orgullosa de ella, y seguro que no soy sólo yo. Ha sido mi alumna más sensible a la realidad exterior, a lo que pasa en el mundo: ¿qué tal el periodismo?
Salva es un gran trabajador, paciente, minucioso y pulcro. El mundo laboral está complicado pero cualquier empresario reconocerá que puede confiar en él, no dejará trabajo a medias ni lo hará con prisas. Tiene también una vena artística que lo haría un buen artesano, como esos antiguos que combinaban el buen oficio con el diseño.
Roger tiene una personalidad muy definida, un sentido del humor ácido pero sin maldad que nos ha hecho disfrutar mucho, es fuerte e inteligente. Puede hacer lo que quiera, sólo tiene que elegir bien, es y será un buen explorador y guía.
Matías es pausado y fuerte, quizá un poco acomodado, pero eso cambiará en cuanto él quiera. Sabe lo que tiene por delante y sabe lo que importa y lo que no. Sería un buen terapeuta, inspira confianza y cierta sensación de protección. Pero para eso hay que ponerse las pilas, ¿eh?
Miguel Ángel (que no estaba el día de la foto) es un soñador, si domina su fantasía podría ser un gran escritor o un aventurero, quizá un Gerald Durrell más calmo y con cierto aire despistado, pero cuando quiere algo sabe insistir hasta conseguirlo (si lo puedes hacer con la panceta, podrás con cualquier cosa).
A Junwei lo perdimos por el camino y los otros dos miembros de la tripulación se quedaron el el puerto. Suerte para ellos.

El capitán Nemo os pide disculpas por los errores cometidos y espera que os haya podido ayudar a dar un paso hacia delante. Ha sido un verdadero placer. Volved al Nautilus (de visita) cuando queráis.
A los demás, hasta septiembre.

1 comentario:

Conchita dijo...

Tenéis un regalo en nuestro blog, pasad a recogerlo.