domingo, 2 de diciembre de 2012

Por rutas submarinas

Pese a nuestro largo silencio no hemos desaparecido; estamos fuera de los radares porque los avatares del mar nos han zarandeado sin piedad, pero seguimos navegando. La tripulación del Nautilus no se caracteriza por su mansedumbre y apego a la disciplina y tampoco tiene como lema no faltar jamás a sus tareas. El capitán Nemo se lamenta (a veces incluso se tira de los pelos) pero mantiene el espíritu alto y la mano firme (más o menos) en el timón.
Pero tampoco hemos parado máquinas: hacemos nuestro trabajo casi todas las mañanas, hemos estado colaborando en la exposición en la biblioteca en la que aparece una réplica de nuestro Nautilus y otros inventos de nuestro patrocinador Julio Verne y preparamos ya las tareas del belén. No tenemos fotos (más vale que de momento nadie vea lo que pasa) y nos falla de vez en cuando (últimamente con frecuencia) la conexión con el exterior.
Lo afrontamos todo con paciencia y casi siempre con buen humor. Creo que, hoy por hoy, no se nos puede pedir más, ¿no?
PD: El capitán, después de esta página de la bitácora, se retira a su camarote y busca reparación en la música, consciente de que es difícil que la tripulación la aprecie debidamente.

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